“Good design is thorough down to the last detail.”
— Dieter Rams
En Fábrica El Cóndor, Café Centenario se tuesta en una máquina que pertenece a otra época.
Se trata de una Paul Franke & Co., una tostadora alemana de más de 130 años de antigüedad, construida en hierro y acero en un tiempo en el que la maquinaria industrial se fabricaba para resistir generaciones. Su diseño responde a una lógica mecánica simple y poderosa: controlar el calor, el tiempo y el movimiento para transformar el grano verde en café con carácter.
Máquinas como esta fueron cada vez más escasas en Europa. Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la alta demanda de metales convirtió muchas piezas industriales antiguas en material estratégico. Equipos, estructuras y objetos de hierro fueron desmantelados, reciclados o fundidos para responder a las necesidades de la industria bélica. Las campañas de recuperación de metal fueron una parte importante del esfuerzo de guerra, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se impulsó la recolección de hierro, acero y otros materiales reutilizables.
Por eso, conservar una tostadora Paul Franke & Co. en funcionamiento no es solamente conservar una máquina antigua. Es conservar una pieza que sobrevivió al tiempo, al desuso y a una época en la que muchas máquinas similares desaparecieron para ser convertidas nuevamente en metal.
Durante años se buscaron documentos originales y referencias técnicas de las máquinas utilizadas en Fábrica El Cóndor. Algunas piezas aparecieron en tiendas de antigüedades; otras fueron encontradas en archivos digitales, catálogos antiguos y registros disponibles en internet.
Cada documento recuperado ayudó a reconstruir una parte de la historia: modelos, mecanismos, capacidades y detalles de fabricación que permiten entender mejor la ingeniería detrás de estas máquinas. Más que simples papeles antiguos, son fragmentos de memoria técnica que conectan el presente de Café Centenario con el pasado industrial de la fábrica.
Fábrica El Cóndor fue fundada en 1915 en Ambato por Lizandro Vaca Garzón, su hermano Maximiliano y su sobrino Julio Correa Vaca, tras adquirir experiencia en reconocidas industrias de Guayaquil como Roma, La Universal y La Italia. La empresa comenzó produciendo galletas, caramelos, fideos, confites y chocolates, utilizando maquinaria traída desde Guayaquil por ferrocarril.
En 1918 se estableció definitivamente en su actual ubicación, en las calles Mera y Cuenca. En 1933 amplió su producción con derivados del cacao, consolidándose como una de las principales industrias de la Sierra ecuatoriana.
Fábrica El Cóndor fue fundada en 1915 en Ambato por Lizandro Vaca Garzón, su hermano Maximiliano y su sobrino Julio Correa Vaca, tras adquirir experiencia en reconocidas industrias de Guayaquil como Roma, La Universal y La Italia. La empresa comenzó produciendo galletas, caramelos, fideos, confites y chocolates, utilizando maquinaria traída desde Guayaquil por ferrocarril.
En 1918 se estableció definitivamente en su actual ubicación, en las calles Mera y Cuenca. En 1933 amplió su producción con derivados del cacao, consolidándose como una de las principales industrias de la Sierra ecuatoriana.